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jueves, 23 de noviembre de 2017

Cuento Caperucita Roja modificado.

Había una vez en un pueblo muy muy lejano una familia formada por una madre y una hija. Vivían en un pueblo donde había muchas patatas, cerdos, jabalíes y animales, pero había muy pocas frutas y verduras, por lo que todo lo que comían era muy grasiento y la familia estaba un poco gordita. Un día, la abuela de la niña estaba malita, y la madre preparó una cesta con alimentos para que la pequeña se la llevara. La abuela vivía en un pueblo cercano, donde había mucha fruta y verdura, pero pocas cosas grasientas y bollerías. Cuando la niña iba camino a casa de su abuela, un extraño animal llamado Colesterol quiso conocerla, y aunque su madre le había dicho que no se juntara con extraños, Caperucita equilibrada, que así se llamaba la niña, aceptó a que Colesterol le acompañara con su abuela. Al llegar a casa, Colesterol se volvió loco y se comió a la abuelita. Posteriormente, un cazador, llamado Nutrición Saludable, destruyó al colesterol apretándole con sus musculosos brazos, y cuando estaba muerto, lo partió por la mitad y sacó a la abuelita de la grasienta tripa de colesterol. Y es que, aunque las cosas grasientas y bollerías nos encanten, debemos llevar una dieta saludable como la abuela, mezclando las frutas y verduras con algunas cosas que sean poco grasientas. Y también hay que hacer mucho deporte, por eso Caperucita iba siempre caminando. La abuela se fue a vivir a casa de Caperucita y llevó todo tipo de elementos sanos y saludables, por lo que Caperucita y su mamá adelgazaron y se pusieron delgadas y sanas para siempre.

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