Había una vez en un pueblo muy muy lejano una familia
formada por una madre y una hija. Vivían en un pueblo donde había muchas
patatas, cerdos, jabalíes y animales, pero había muy pocas frutas y verduras,
por lo que todo lo que comían era muy grasiento y la familia estaba un poco
gordita. Un día, la abuela de la niña estaba malita, y la madre preparó una
cesta con alimentos para que la pequeña se la llevara. La abuela vivía en un
pueblo cercano, donde había mucha fruta y verdura, pero pocas cosas grasientas
y bollerías. Cuando la niña iba camino a casa de su abuela, un extraño animal
llamado Colesterol quiso conocerla, y aunque su madre le había dicho que no se
juntara con extraños, Caperucita equilibrada, que así se llamaba la niña,
aceptó a que Colesterol le acompañara con su abuela. Al llegar a casa,
Colesterol se volvió loco y se comió a la abuelita. Posteriormente, un cazador,
llamado Nutrición Saludable, destruyó al colesterol apretándole con sus
musculosos brazos, y cuando estaba muerto, lo partió por la mitad y sacó a
la abuelita de la grasienta tripa de colesterol. Y es que, aunque las cosas
grasientas y bollerías nos encanten, debemos llevar una dieta saludable como la
abuela, mezclando las frutas y verduras con algunas cosas que sean poco grasientas.
Y también hay que hacer mucho deporte, por eso Caperucita iba siempre
caminando. La abuela se fue a vivir a casa de Caperucita y llevó todo tipo de
elementos sanos y saludables, por lo que Caperucita y su mamá adelgazaron y se
pusieron delgadas y sanas para siempre.
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